Los nombres de pueblos con una sola vocal y otras curiosidades del lenguaje – Otras Ciudades – Colombia



¿Usted es de Titiribí o de Sabanalarga? Ah, usted nació en Yolombó, pero lo bautizaron en Somondoco.

Desde hace años he sentido curiosidad por saber de dónde viene una de las tradiciones más curiosas, apasionantes y originales de Colombia: la costumbre de ponerles a pueblos y ciudades nombres con una sola vocal que aparece repetida varias veces.

Los ejemplos abundan y me he pasado más de media vida, con largos madrugones y trasnochadas enteras, buscándolos de uno en uno, por todas las regiones del país. Creo que al final de tantos ajetreos pude completar la lista, en la cual solo están incluidos los municipios, porque si me pongo a añadir corregimientos, veredas, caseríos, no voy a terminar jamás.

No se trata solamente de poblaciones lejanas, envueltas por la arboleda rural, las orillas de un río o la arena de playa. Entre todos esos lugares hay también una capital de departamento y, entre los mismos departamentos, hay dos con vocales repetidas.

Me parece que, en vez de seguirles echando tanta carreta, es mejor que vayamos al grano y empecemos de una vez nuestro apasionante recorrido por la geografía de Colombia. Viajaremos en todos los medios de transporte, desde el burro y la mula hasta el avión, pasando por el mototaxi y alguna canoa.

Vamos en orden alfabético, para evitar disputas regionales, orgullos heridos y lo que ahora llaman ‘la polarización”, que es el nombre refinado de la vieja pelotera.

La ‘a’ abunda

Para empezar, déjenme decirles que la ‘a’ es la vocal que más abunda en los nombres de esos municipios. Hecho que no tiene nada de raro, ni de sorpresivo, porque ya sabemos que esa es la letra más usada de todo el alfabeto castellano, aunque en los últimos años, con la competencia de computadores y redes sociales, la ‘e’ le está dando una batalla encarnizada.

Veamos, pues, cómo se distribuyen las vocales repetidas en los 32 departamentos del país.

1. Antioquia. Tiene 125 municipios y, de ellos, diez tienen una misma vocal: Santa Bárbara y Sabanalarga, con cinco aes por cabeza; Titiribí (con cuatro íes), Yolombó (tres oes), Amagá, Tarazá y Granada con tres aes cada uno, Anzá con dos aes y Yondó y Sonsón, con dos oes cada uno.

2. Atlántico. Entre sus 23 municipios está otra vez Sabanalarga, con cinco aes, y Galapa, que tiene tres.

3. Bolívar. Calamar tiene tres aes y Simití tres íes. Estuve tentado a incluir también a la histórica Mompox, que tiene dos oes, pero es que su nombre completo y oficial es Santa Cruz de Mompox.

Foto:

Mauricio León/ EL TIEMPO

Los tocayos

Sigamos adelante con nuestra lista. Todavía falta mucho camino por recorrer.

4. Boyacá. Entre sus 123 municipios hay siete con una vocal repetida: Belén, dos es; Samacá y Santana, con tres aes cada uno; Caldas y Paya, dos aes por cabeza; Rondón, con dos oes y Somondoco, con cuatro oes, nada menos.

5. Caldas tiene una sola localidad con esas características. Es Samaná, que lleva tres aes.

6. Casanare, con su extensa llanura, tampoco escapa a la ancestral tradición colombiana. Allí hay tres municipios de nuestra lista, empezando por Sabanalarga, con cinco aes, tocayo de uno en Atlántico y otro en Antioquia. (Entre los tres comparten el campeonato nacional con cinco aes cada uno). Los otros dos son Sácama y Támara.

7. Cauca. Allí están Timbiquí, con tres íes, y Totoró, con tres oes.

8. Cesar. Aquí queda un solo municipio que cumple con los requisitos de este concurso del lenguaje: es Gamarra, que lleva tres aes.

9. Chocó. Entre ríos y selvas, encontramos tres poblaciones, llamadas Condoto, con tres oes, Lloró, con dos, y Sipí, con dos íes. (Ojo al nombre del departamento. Después hablamos).

La capital

Vamos andando en nuestro viaje por todo el territorio nacional. Ahora regresamos por un momento al Caribe.

10. Córdoba. En esta tierra –que es mi tierra– hay dos poblaciones que entran a competir en el concurso de las vocales. Son La Apartada, que lleva encima cinco aes, y Cereté, con tres es.

11. Cundinamarca cuenta con ocho municipios en nuestra lista. Son: Granada, La Palma y Gachalá, con tres aes cada uno; Galán, Gama, Manta y Pasca, con dos cada uno, y Sopó, con dos oes. 12. Guaviare tiene un Calamar, que tiene tres aes y es tocayo de aquel que queda en Bolívar.

13. Huila. Aquí encontramos cuatro localidades para nuestra lista: Baraya, La Plata y Nátaga, con tres aes por cabeza, y Hobo, con dos oes.

14. La Guajira tiene a Barrancas con tres aes en su nombre.

15. Magdalena. Aquí está la única capital que tiene repetidas las vocales. Santa Marta, con cuatro aes. Y, como si fuera poco, también está Aracataca, que, con cinco aes, es campeona nacional junto con las dos Sabanalarga, Santa Bárbara y La Apartada. Además, y también en Magdalena, Santa Ana tiene cuatro aes y Zapayán tres. La tierra de la ‘a’.

16. Meta. En estos parajes de músicos y jinetes encontramos a Granada, con tres aes.El campeón

La Guajira tiene a Barrancas con tres aes en su nombre.

Foto:

Natalia Noguera Álvarez

17. Nariño, llegando ya al Ecuador, tiene también una población con cinco aes, Santa Bárbara, que entra al selecto grupo de los campeones nacionales. Una más con cuatro aes, La Llanada, y Mallama, con tres, al igual que Aldana. Hay otra de dos, Albán, y una con dos es: Belén.

18. Putumayo. Allí queda Colón, con dos oes.

19. Quindío. Aquí encontramos el nombre del cacique Calarcá, con tres aes.

20. Santander. Llegamos, por fin, al campeón colombiano, el que más tiene municipios con la vocal repetida: doce. Empecemos con otro pueblo líder de cinco aes, llamado Santa Bárbara. Le siguen Coromoro, con cuatro oes, Socorro, con tres oes, y, con tres aes cada uno, Charalá, Guavatá, Málaga y Matanza. Cuatro con dos aes: Charta, Galán, La Paz y Palmar. Cierra Vélez, con dos es. ¿Qué tal esa maravilla?

21. Sucre. Tiene una población con tres oes, Colosó, y una más con dos aes, llamada Chalán.

22. Tolima. Aparece en nuestra lista con cinco municipios en total, y todos con ‘a’: Cajamarca, con cuatro; Chaparral, Planadas y Saldaña, con tres, y Falan, con dos.

23. Valle del Cauca. Aquí termina nuestra lista alfabética con cuatro poblaciones: Alcalá, que lleva tres aes, y Zarzal, con dos. Luego vienen Yotoco, con tres oes, y Toro, con dos.

Las bromas del lenguaje

Si ustedes quieren tomarse el trabajo de contarlos, verán que son 83 los municipios colombianos que tienen en sus nombres una sola vocal, repetida varias veces. Y, antes de que se me olvide, les cuento que son solo dos los departamentos con esa misma curiosidad: Caldas y Chocó.

Para ir terminando con esta crónica, y en mi afán de demostrarles que el lenguaje es un juguete divertido –como lo he repetido tantas veces– déjenme contarles lo que me pasó a la entrada de Barranquilla, por la carretera que viene de Cartagena.

Allí hay varios cementerios privados, que son conocidos como los jardines. Voy pasando por allí y miro, por la ventanilla del carro, y es entonces cuando me quedo atónito, con la boca abierta, paralizado de espanto. Junto a uno de los cementerios, y al frente de otro, entre la arboleda tupida, hay un aviso enorme de fondo azul con letras amarillas y blancas que dicen textualmente: ‘Aquí empieza tu futuro’.

Hasta dónde habrán llegado los publicistas –me digo, indignado y más perplejo todavía–. Jugando con la muerte para vender más.

Pero es entonces cuando descubro que el aviso se refiere a la nueva sede de la Universidad Sergio Arboleda, que queda al lado de los cementerios, y me vuelve el alma al cuerpo.

Foto:

Vanexa Romero/EL TIEMPO

El rabón sin rabo

Todos sabemos que, en la lengua castellana, las palabras terminadas en on/ona son un aumentativo, como curre con una interminable lista de ejemplos: jarrón, mujerona, animalón, casona, muchachón, caserón. Pues imagínense ustedes que, entre tantas chifladuras mías, me acabo de encontrar con una excepción en la cual ese sufijo significa exactamente lo contrario. Dice el diccionario de la Real Academia, la máxima autoridad, que rabón o rabona es “un animal que tiene el rabo más corto de lo que es normal en su especie, o que no lo tiene”.

¿Qué tal esa?

Más insólito aún es el caso de una palabra que significa una cosa y también su contraria. Es, al mismo tiempo, afirmativa y negativa. Quién lo creyera: es antónimo de sí misma.

Ni más ni menos, ese es el caso del verbo obviar. Si a usted le dicen que en las marchas de estos días Pedrito estaba obviando en la calle, ¿qué debe uno entender? ¿Que está poniendo piedras para que haya obstáculos o que, por el contrario, las estaba quitando?

Mire esto: en la edición más reciente del diccionario de la Real Academia, que es del 2014, la primera definición de obviar dice así: “Quitar de en medio obstáculos o inconvenientes”. Pero en seguida viene la segunda definición, y contradice: “Poner obstáculos o estorbar”. Qué tal que no fuera obvio…

Epílogo con un huésped

Ya para terminar por hoy –como decían antiguamente los humoristas de la radio–, déjenme compartir con ustedes uno de los hallazgos más interesantes que he hecho últimamente: se trata de una palabra que tiene dos sentidos opuestos. En este caso, ese mismo vocablo desempeña gramaticalmente las dos funciones: el que desempeña la acción, pero también el que la recibe.

Se trata del término huésped. Les voy a poner de ejemplo esta frase elemental y cotidiana: “Luis es huésped de José”. Obviamente, usted en seguida piensa que Luis está hospedado en casa de José. Pero lo increíble es que también puede significar exactamente lo contrario: que José le da hospedaje a Luis. El diccionario dice que huésped es “persona alojada en casa ajena”, pero agrega que también es “persona que hospeda a otra en su casa”. Es, en fin, las dos cosas: el que da y el que recibe hospedaje. ¿Se dan cuenta de las sorpresas que nos depara el idioma? Bueno: otro día seguimos, porque se me acabó la hoja y a ustedes la paciencia.

JUAN GOSSAINESPECIAL PARA EL TIEMPO

Sé el primero en comentar en «Los nombres de pueblos con una sola vocal y otras curiosidades del lenguaje – Otras Ciudades – Colombia»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*