Situación del Museo de Arte Moderno y teatro Amira de la Rosa en Barranquilla – Barranquilla – Colombia



Como si se tratara de un virus que paraliza, encierra, silencia y afea a la ciudad. Así funcionan, y no precisamente por su operatividad, desde hace más de cinco años dos edificaciones culturales en Barranquilla: una que la engalanó en las mejores épocas del teatro y otra que la llenó de ilusiones, el Amira de la Rosa y el tan esperado y aún crudo edificio del Museo de Arte Moderno de Barranquilla (Mamb).

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Cabe aclarar que el Mamb no ha dejado de brindar sus actividades, ni siquiera en esta época de cuarentena por el covid-19, en la que se han ideado la manera de abrir concursos de fotografías digitales y exposiciones virtuales. De hecho, su página web está activa.

Incluso, se preparan para la reapertura del museo, en el entendido que el presidente Iván Duque autorizó la entrada en funcionamiento nuevamente de manera presencial y bajo los protocolos de bioseguridad en estos espacios a partir del 1 de junio, aunque en el Distrito se aplazó por una semana más, anunciándose que la reapertura será gradual.

Y será allí, en la carrera 56 con calle 74, al norte de Barranquilla, donde funciona el centro cultural desde 1996 con un par de salas para exposiciones, en un pequeño edificio.

Precisamente por lo pequeño, en marzo de 2017 se anunció la construcción de una edificación de 3.600 metros cuadrados que le serviría al Mamb y cuya estructura, diseñada por el arquitecto Giancarlo Mazzanti, se levantó junto al Museo del Caribe, en cercanías de la carrera 50 con la Vía 40.

Aquella vez se dijo en la presentación de la obra que la misma debía estar lista en diciembre del mismo año. Si bien se levantó una estructura, esta no es más que una apariencia que apenas mantiene ilusionados desde hace tres años hasta hoy a los barranquilleros que acostumbran a circular por la zona, puesto que lo que se ve desde afuera no es más que un caparazón grisáceo con algo de drama y terror en su interior.

Ese caparazón hizo parte de la fase uno de la obra, en la que se invirtieron 11 mil 75 millones de pesos, de los cuales $10.000 millones fueron aportados por el Ministerio de Cultura y el restante fue por cuenta de la Corporación Parque Cultural del Caribe.

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Dicha fase, que comenzó a idearse como una iniciativa privada entre 2014 que se gestó y 2015 cuando el entonces presidente Juan Manuel Santos y Elsa Noguera –fungiendo esta como alcaldesa del Distrito –pusieron la primera piedra, también comprendió la ventanería.

Sin embargo, tras culminar la primera fase y arrancar la fase dos, empezaron los inconvenientes: cierre financiero que incluyó embargo en 2018 a la anteriormente mencionada corporación y luego la consecución de los recursos que se necesitaban. Todo quedó quieto.

No obstante, en diciembre de 2019, el director ejecutivo de la Corporación Parque Cultural del Caribe, Orlando Carvajal, fue optimista en la entrevista que le ofreció a EL TIEMPO y dijo que el cierre financiero se estaba superando para reanudar las obras “en el primer semestre de 2020”.

‘Nuevo’ edificio con maleza

Pero hasta ahora no ha sido así. La fase dos, que contempla la adecuación y puesta en marcha del Mamb, no se ha iniciado. No hay movimiento, ni siquiera desde principios de mayo, cuando se autorizó la reapertura del sector de la construcción en el país.

En un recorrido que hizo EL TIEMPO por el lugar, el panorama es incierto, desolado y oscuro, tan oscuro como su interior. Ni qué decir de los alrededores: copado de maleza, de tierra árida, hierros sembrados en punta a la intemperie, como trampa mortal, y escombros.

De vez en cuando es ocupado por habitantes de la calle, según comentan los testigos, pero en la jornada que el reportero gráfico de la Casa Editorial se dispuso a capturar con su lente el panorama, ni ellos se encontraban. Es como si el tiempo se hubiese detenido desde aquel 2017 cuando levantaron el atractivo diseño del caparazón, desgastado y solitario a estas alturas.

Las obras siguen cuidadas, se encuentran en la sede actual. Le hacemos vigilancia al cuidado de un patrimonio

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En ese entonces, Carvajal indicó que el mantenimiento de la estructura existente no superaba los 10 millones de pesos y que ya habían entrado en el presupuesto de la segunda fase, a la que le hacían falta 15 mil millones de pesos estimados y que estaban garantizados por cuenta del Mincultura.

Así como en los alrededores del tan anhelado edificio nuevo del Mamb, EL TIEMPO intentó comunicarse con el director ejecutivo de la Corporación, pero no apareció y tampoco brindó respuestas por escrito. Quien sí brindó declaraciones fue la directora fundadora del Museo, María Eugenia Castro, quien desde su posición, solo alcanzó a hablar del actual funcionamiento del Mamb.

“Las obras siguen cuidadas, se encuentran en la sede actual. Le hacemos vigilancia al cuidado de un patrimonio”, manifestó Castro, que agregó: “no estoy informada, estamos ‘amarrados’” con respecto al proyecto de la nueva estructura, toda vez que está en manos de la Corporación.

Pemp al Amira de la Rosa

Se está a la espera de que en las próximas semanas el Banco informe sobre avance del Pemp.

Foto:

Carlos Capella /EL TIEMPO

Si por el Museo de Arte Moderno llueve, en el teatro Amira de la Rosa no escampa. Y es que precisamente por la lluvia que ha caído en las últimas semanas en la ciudad, la humedad se ha quedado impregnada en la fachada pedregosa, sobre la carrera 54, mientras se realiza un estudio al que le aplazan fechas constantemente.

Si bien, cuando en mayo de 2018 le fue entregado el centro cultural al Banco de la República, por parte de Mejoras Públicas, el gerente general de la entidad bancaria, Juan José Echavarría, sostuvo que la primera fase era el estudio de los diseños de intervención con una duración de dos años. Justamente dos años después, esta aún no se ha dado.

Además, con la definición de los diseños, se podrán ejecutar las obras de restauración en el año actual, según aseguró en ese entonces el dirigente. Pero hasta ahora, ni el estudio, ni la ejecución de las obras, las cuales tendrían un valor estimado de $60.000 millones que permitirían la reapertura del teatro en 2022, es decir, seis años después de haber sido cerrado.

Siempre fui muy enfática en decir que el Amira estaría abierto en 2022, ahora con esto (la pandemia) estaría para 2023, si acaso

No hay fechas definidas

Por lo anterior, la idea de ver el teatro abierto en 2022 se ha convertido en una ilusión lejana para los gestores culturales en la ciudad, entre ellas Gloria Peña, quien se resigna a postergar un año más la reapertura del espacio declarado como un bien de interés cultural de carácter nacional en 2006.

“Siempre fui muy enfática en decir que el Amira estaría abierto en 2022, ahora con esto (la pandemia) estaría para 2023, si acaso”, aseguró Peña.

Asimismo, el director de Patrimonio del Ministerio de Cultura, Alberto Escovar, reconoció a EL TIEMPO que no tiene sabido las fechas pactadas para la recuperación del teatro.

Lo que sí aseguró es que para el mismo se va a realizar un Plan Especial de Manejo y Protección (Pemp) que permitirá realizar un diagnóstico social, histórico, urbano y arquitectónico, al tiempo que define la norma de la manzana y al entorno del teatro a partir de sus necesidades, y deja definidos los criterios de intervención del inmueble a través de un proceso de valoración.

“Esta decisión implica también involucrar al Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, ente máximo asesor del Gobierno Nacional en temas de patrimonio cultural, en su aprobación. El Banco ya contrató este Pemp”, manifestó el funcionario, quien agregó que dicho Pemp “se desarrollará este año”.

Esta casa editorial se comunicó con el departamento de Comunicaciones del Banco de la República, que informó que “el Banco ha seguido trabajando en el proceso de intervención” y agregó que los detalles de ese trabajo solo se darán a conocer en dos semanas aproximadamente.

Siendo así, gestores culturales y la ciudadanía en general esperan que el otro ‘virus’ que sufre Barranquilla no siga postergando su fecha en la que alcance el pico y fortalezcan la hasta ahora encerrada, paralizada, silenciada y afeada cultura en la ciudad.

Deivis López OrtegaCorresponsal de EL TIEMPO@DeJhoLopez

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