Prevenir la inapetencia infantil comienza en el embarazo – Educación – Vida



Un estudio del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, en Canadá, determinó que el aprendizaje fetal existe, y que por ello los bebés, desde el vientre materno, detectan estímulos como sabores, olores y aromas. Esto significa que “a través del líquido amniótico son capaces de tener experiencias sensoriales que influyen en su comportamiento alimenticio y sus preferencias futuras, incluyendo los alimentos”.

Esta y otras investigaciones hacen parte del libro Cómo alimentar a mi hijo, publicado por Intermedio Editores y ABC del Bebé, de Casa Editorial EL TIEMPO, un texto de consulta para padres, abuelos y cuidadores sobre la buena nutrición de los niños, tarea que empieza antes del embarazo.

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Esta nueva guía recopila investigaciones y conceptos de expertos que han demostrado que las preferencias alimentarias que una mamá tenga, incluso antes de concebir, influyen en los gustos alimenticios de su futuro hijo. De hecho, demuestran que los niños de mamás que consumen dietas variadas, ricas en vegetales y frutas, antes y durante el embarazo, aceptan más fácilmente estos alimentos, cuando llegue el momento de probarlos. Por el contrario, según un informe publicado en la revista Pediatrics, “la dieta de una mamá gestante puede influir en que su bebé llegue a sufrir de obesidad”.

Ya cuando nace, la lactancia es fundamental, pues los alimentos que consuma mamá lo preparan para los nuevos sabores, después de los seis meses de leche materna exclusiva. Se sabe que, aunque el bebé no percibe el sabor de lo que ella coma, sí incide. Por ejemplo, si la madre lactante come lechuga, su hijo no percibe ese sabor, pero sí le aportará a su paladar diferentes experiencias.

Si la buena nutrición antes y durante el embarazo es clave para el crecimiento y desarrollo del bebé, la tarea más importante llega a los seis meses, cuando comienza la alimentación complementaria, pues deja de recibir leche materna exclusivamente y entra al mundo de los sabores.

(Lea también: Padres, a enseñar a bebés lo que ya no pueden aprender en el jardín)Contra lo que se recomendaba hasta hace unos años, dar alimentos procesados como sopas y cremas, la evidencia ha demostrado que se les deben brindar productos naturales, sin procesar y enteros (de acuerdo con la edad y el tamaño del bebé). La explicación, dicen los especialistas, es clara: ante la menor manipulación de los alimentos se preservan los nutrientes, vitaminas y antioxidantes. El calor, la cocción y la exposición al aire, la luz, el picado y el licuado hacen que los nutrientes se vayan perdiendo.

Sopas y papillas, ¿qué?

Los nutricionistas explican que, aunque los bebés no tienen dientes, es mejor darles trozos grandes de carne, pollo y vegetales, así masajean sus encías con el alimento y van desmenuzando la porción. Eso facilita la salida de los dientes y permite el fortalecimiento de los músculos de la masticación, la fonación y el lenguaje, y, previene la inapetencia.

Si al bebé se lo acostumbra a comer licuado y procesado, cuando se le den alimentos enteros no va a querer masticar, pues no ha desarrollado esa habilidad. Incluso es una de las causas de inapetencia entre los 2 y los 3 años. Los padres se desesperan porque sus hijos no comen, pero no les han permitido masticar desde temprana edad. Al final, más que falta de apetito es pereza, y como se les licuan los ingredientes para que coma, se convierte en un círculo.

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Lo mismo pasa con los jugos. La Asociación Americana de Pediatría recomienda preferir la fruta fresca a los jugos, pues en el proceso de preparación se pierden las propiedades y se extrae la fructosa (azúcar), mientras que se pierden la fibra y vitaminas, y no se les enseña a masticarlas o chuparlas.

Los nutricionistas son enfáticos: menos jugos y más frutas, más productos enteros y menos procesados son la clave para que el niño, desde los seis meses, aprenda a tomar alimentos sólidos y así prevenir la pereza de masticar, que luego se convierte en inapetencia y un dolor de cabeza para padres, abuelos y cuidadores.

Cómo alimentar a mi hijo

Cómo alimentar a mi hijo es el resultado de la investigación y recopilación de los más importantes textos que ABC del Bebé publicó durante más de 12 años de trabajo, a través de la investigación y edición de su autora, Claudia Cerón Coral, quien fue directora de la publicación durante siete años. Este es el segundo libro de la marca, después de Los primeros mil días del bebé, también de Intermedio Editores.

El libro, que comprende las diferentes etapas de la primera infancia, desde antes del embarazo, y hasta que el niño llega a los siete años, es la base para comprender la importancia de una nutrición balanceada, sana y divertida, con menús semanales y recetas para aprender a manejar cada uno de los distintos momentos del bebé.

Claves de preparación

Carnes en pedazos enteros, sean rojas, de pollo, pavo o pescado, deben tener una correcta cocción con el fin de asegurar que se destruyen los gérmenes nocivos para el niño.

Las frutas, en cambio, deben ser frescas, y en lo posible darlas en pedazos enteros, acordes con la edad del niño.

(Lea también: Hay gimnasio virtual para bebés y es colombiano)Vegetales al vapor. En cuanto a los vegetales, cuando empieza la alimentación complementaria, se pueden cocinar por pocos minutos (no más de 7), con el mínimo de agua hervida y ya caliente para minimizar los tiempos de cocción, pues se pierden sus nutrientes. Es ideal utilizar una vaporera.

Evite mezclar alimentos. Las sopas con muchos ingredientes, además de que no le permiten aprender a masticar, le impiden distinguir sabores, colores y olores. Las sopas no tienen un bajo nivel nutritivo.

CLAUDIA CERÓN Especial para EL TIEMPO@claudiaceroncoral