Un puente demasiado corto | Economía



Una de mis películas bélicas favoritas es Un Puente Demasiado Lejos, que relata la mayor operación aerotransportada aliada durante la Segunda Guerra Mundial. Inicialmente exitosa en su objetivo de capturar varios puentes para asegurar el avance hacia Alemania por los Países Bajos, la valentía de los paracaidistas en la ofensiva no pudo superar errores de planificación, derivando en uno de los mayores fracasos militares aliados en el conflicto.

(Lea: Plan de reactivación crearía más empleos para hombres)

La referencia anterior es interesante al analizar el proceso de reactivación global que está en marcha cuando aún no podemos darnos por victoriosos en la lucha contra la pandemia.

(Lea: Cuarentenas habrían frenado reactivación de tercer trimestre)

Ante el significativo embate en la actividad económica que ha traído consigo crisis COVID, los países en el mundo han intentado construir “puentes” que permitan transitar hacia un futuro en que podamos contar con vacunas efectivas y alcanzar mayor nivel de inmunización de la población. (Lea: Ventas de vivienda aceleran el ritmo de la reactivación)

Así, bancos centrales han reducido tasas de interés y utilizado sus balances para reforzar la estabilidad financiera. Gobiernos han recurrido a transferencias, subsidios, garantías y otros programas para mitigar pérdidas de ingresos de empresas y trabajadores.

En conjunto, hemos experimentado una verdadera “revolución” de política económica, caracterizado por la rapidez y magnitud en las respuestas. También, mucha disparidad entre países en estas respuestas.Hasta ahora pareciera que algún éxito ha tenido la instalación de estos “puentes”. Algunos países han podido montar construcciones robustas mientras que otros apenas una pasarela colgante, en función de los recursos disponibles.

Sin embargo, la efectividad de un puente no sólo se mide en el número de pistas o estabilidad de sus pilares. Aún los mejores puentes son inútiles si no nos llevan al otro lado; es decir, es un fracaso un puente demasiado corto. Y es ahí donde vemos un riesgo creciente a medida que una eventual resolución de la pandemia pareciera estar cada vez más cerca, pero más como espejismo que realidad.La derrota aliada se debió en parte por errores importantes de planificación, exceso de optimismo y la impredecible cuota de mala suerte. Lo mismo ocurre para la respuesta económica a esta crisis.

Muchos de los problemas que las políticas económicas abordan persistirán por mucho tiempo más allá de que tengamos una vacuna para el COVID. Preocupémonos de que el puente nos lleve seguros al otro lado.

Axel ChristensenDirector de Estrategia de Inversiones para América Latina de BlackRock