Por qué hay una nueva crisis migratoria en las Islas Canarias – Europa – Internacional



A lo largo de este año han llegado más de 17.000 migrantes a las Islas Canarias, al sur de España. Se trata de un aumento muy significativo respecto a 2019, cuando se contabilizaron cerca de 2.600.

Atraviesan parte del océano, en lo que se conoce como la “ruta Atlántica”, en embarcaciones precarias y desbordadas de personas, muchas de las cuales no saben nadar, por lo que es común que la guardia costera salga en su rescate, aunque, de acuerdo con la Cruz Roja, entre un 5 y un 8 por ciento muere ahogada.

Las imágenes muestran a cientos de inmigrantes que pasan la noche al aire libre, en lugares como el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria. También hay miles alojados en centros hoteleros (ahora vacíos por la falta de turistas causada por la pandemia), en edificios de diversos usos (como bancos que no están en activo y bodegas de almacenaje) y en instalaciones militares. Sin embargo, ante la falta de previsión de esta avalancha migratoria, las autoridades improvisan sobre la marcha.

(Le puede interesar: Cerca de 100 muertos en dos naufragios frente a las costas de Libia ). 

Parte del problema es que “dentro del Gobierno español hay distintas sensibilidades o actitudes respecto a este fenómeno, lo que ha dificultado la gestión de la crisis”, según explica Carmen González Enríquez, investigadora principal del Real Instituto Elcano y especializada en migración. “Por ejemplo, se ha tardado un tiempo en conseguir que el Ministerio de Defensa cediera instalaciones militares en desuso o con poco uso para alojar a los inmigrantes”, agrega.

En muchas ocasiones, los migrantes llegan por sus propios medios a Canarias.

Aunque en 2019 ya se había dado un leve aumento, lo cierto es que los inmigrantes no habían vuelto a llegar a España por Canarias después de que en 2006 se presentó una crisis en el pico histórico de balsas en las islas, cuando sumaron hasta 32.000 personas. El declive, causado por la crisis económica que sufrió España en 2008, llevó incluso a cerrar en 2018 el Centro de Internamiento de Inmigrantes en Fuerteventura, que llevaba vacío desde 2012.

En conversación con EL TIEMPO, González Enríquez aborda diversos aspectos relacionados con esta llegada reciente de migrantes a las Islas Canarias que, en su mayoría, provienen de Marruecos, Mauritania, Senegal, Gambia, Costa de Marfil y Guinea.

(Lea también: El pacto migratorio de mano dura que se cocina en la Unión Europea).

¿A qué se debe el incremento de inmigrantes irregulares que han llegado a Canarias?Es la consecuencia directa del empeoramiento de la situación económica por causa de la pandemia en el mundo. Quizás en esta parte del mundo los individuos están más protegidos por sus redes familiares y por la red estatal, mientras que en los países africanos esa protección es mucho más débil.

Por lo tanto, en condiciones tan graves de crisis económica y de pérdida de empleo, se produce un deseo mayor de abandonar el país de y de buscar oportunidades por fuera de él. Esa es la causa más importante. Luego, además, otra motivación que también se debe tener en cuenta es que, por la pandemia, las devoluciones a los países de origen están siendo mucho más difíciles.

Para muchos que quieren emprender la aventura de la inmigración irregular, eso les abre una oportunidad de mayor éxito. La pandemia, pues, tiene a la vez un efecto de expulsar a los ciudadanos de los países por la situación economía y la pandemia es la causa que impide la devolución.

En condiciones tan graves de crisis económica y de pérdida de empleo, se produce un deseo mayor de abandonar el país de y de buscar oportunidades por fuera de él.

¿Por qué se mantienen a los inmigrantes en Canarias?Obviamente porque llegan a Canarias, y por parte del Gobierno español y de la Unión Europea (UE) en conjunto hay un temor de que si esos inmigrantes irregulares alcanzan la península y están ya, por tanto, dentro del espacio Schengen, puedan dispersarse. Por esa razón hay una actitud precavida del Gobierno español de trasladar a esas personas desde Canarias hasta la península.(Lea también: Fechas claves para entender la ola migratoria en Europa).

Es lo que han denominado el ‘efecto llamada’…Exacto. Hay un temor a que ese traslado a la península provoque un efecto llamada, porque, como es natural, el objetivo de los que vienen no es quedarse en Canarias sino, incluso, trasladarse a otros países europeos.

¿Está Canarias en condiciones de mantenerlos allí?La administración canaria está sobrepasada. No tiene recursos para atender con los estándares de calidad que serían necesarios a los que están llegando. Por eso se están improvisando soluciones como el acogimiento en hoteles que en este momento están siendo muy poco utilizados por la crisis del turismo, a su vez provocada por la pandemia.

Según la experta, las autoridades no previeron la crisis migratoria e improvisan sobre la marcha.

¿Qué solución le ve usted?No hay ninguna solución fácil a corto plazo. La población africana está creciendo a un ritmo muy fuerte y el crecimiento económico que se está produciendo no es tan fuerte. Eso hace que la desigualdad de África con respecto a Europa siga aumentando. A pesar, pues, de que hay un crecimiento económico importante en África, no es lo bastante intenso como para compensar el crecimiento demográfico, de manera que se va a seguir produciendo en los años y décadas próximas una importante presión migratoria.Va a seguir aumentando el número de jóvenes que quiere abandonar sus países para ir a uno más próspero. Ya parte de esa inmigración se produce en el interior de África: el 80 por ciento migra de un país a otro, y el otro 20 por ciento que intenta llegar a la UE va a seguir creciendo.

(Le puede interesar: ¿De qué se trata el pacto migratorio que lanzó la Unión Europea?). 

Y frente a eso la UE en conjunto y cada uno de los países que la forman tienen pocos instrumentos. El principal es seguramente actuar mucho más dentro de los países de origen para apoyarlos en su desarrollo económico y también para hacer más intensas las relaciones de todo tipo: las comerciales, de inversión, de intercambio cultural.

Trabajar para la apertura de canales legales para la inmigración, pero en conjunto para que los Estados europeos puedan estar más presentes y puedan contribuir a la mejora de su desarrollo económico y establezcan mejores canales con los gobiernos, con las instituciones y la sociedad civil para canalizar de otro modo la presión migratoria.

Ya parte de esa inmigración se produce en el interior de África: el 80 por ciento migra de un país a otro, y el otro 20 por ciento que intenta llegar a la UE va a seguir creciendo.

¿Cuál es el papel de las redes que facilitan esa inmigración ilegal?Imaginemos una labor policial intensa que consiguiera acabar con estas redes. Creo que al cabo de poco tiempo volverían a formarse porque ofrecen un producto que es demandado por los jóvenes que quieren emigrar. Tienen un papel de facilitar esa emigración irregular. Muchas veces lo hacen de modo cruel: sin cumplir los compromisos a los que llegan con los emigrantes; a veces los abandonan a su suerte en medio del mar o cuando están relativamente cerca de las islas sabiendo que muchos de ellos no saben nadar, poniendo en riesgo sus vidas.

En ese sentido, se puede considerar que como promotores de esa emigración son responsables jurídicamente. Ellos, sin embargo, ofrecen un servicio que existe porque existe una demanda de este servicio. Eso hace muy difícil acabar esas redes. Es la ley de la oferta y la demanda.

¿Cuál ha sido la actitud del gobierno de Marruecos?El problema ahora es que tienen un enemigo principal: la pandemia. Sus fuerzas de seguridad están dedicadas a asegurar los confinamientos, a evitar reuniones de jóvenes sin mascarilla… Igual que en el resto del mundo. Eso hace que tengan menos fuerzas policiales y de seguridad disponibles para controlar las fronteras exteriores.

(Le puede interesar: La tragedia de miles de refugiados en la isla griega de Lesbos). 

Ello sucede especialmente en la zona del Sahara, que es muy larga y muy despoblada y, por tanto, más difícil de vigilar. Sin embargo, en la zona norte del país, la más cercana a la costa española peninsular (que es Andalucía), no se están produciendo salidas importantes desde Marruecos de inmigrantes irregulares porque esa zona sigue bien controlada.

Lea también: 

– Las migraciones climáticas afectarán especialmente a América Latina.

– La Unión Europea espera comenzar vacunación en diciembre.

JUANITA SAMPER OSPINA Corresponsal de EL TIEMPO MADRID